jueves, 12 de enero de 2017

Pensamiento nº3: el humor

Queridos navegantes,

Hoy venía dispuesta a echaros un discurso sobre mi querida Teoría de la Desconexión moral de Bandura, y cómo algunas personas van por el mundo pensando que no se puede confiar en los demás. Sin embargo, hoy he tenido un buen día y me apetece reflexionar sobre una idea diferente: El humor.


El humor es la esencia de la felicidad, y por desgracia parece que lo hemos olvidado. Hace poco una persona me ayudó a darme cuenta de que últimamente me tomaba la vida demasiado en serio. Quiero pensar que quizás haber estado dos años centrada en escuchar los problemas de los demás, me hizo aparcar mi sentido del humor. Entonces recordé a otro amigo que me dijo que cuando tenemos un problema y nos reímos, solemos verlo de otra manera. Evidentemente no consiste en que alguien nos cuente una preocupación y nosotros soltemos una carcajada, pues esto sería insensible y nos ganaría un par de enemistades. Se trata más bien de reírnos de nosotros mismos y de nuestros defectos.

Por ejemplo, ayer tuve uno de esos días un poco olvidadizos de los míos... Me dejé las llaves de la moto puestas (otra vez) y perdí el teléfono. Afortunadamente logré recuperarlo pues, como siempre, cuando digo perdí, me refiero a que había olvidado dónde lo había puesto. Finalmente lo había dejado en el despacho. El caso es que, al volver en busca del aparatito, puse patas arriba el despacho y por el camino encontré la bufanda que había perdido el lunes. Entonces me acoré de Luna (la rubia rara de Harry Potter) y de su filosofía de que las cosas importantes siempre vuelven a nosotros. Y si no vuelven, es que no eran importantes. Y si lo eran, desde luego no eran imprescindibles. 

Una vez me preguntaron cómo podía vivir perdiendo cosas todos los días, en un continuo vaivén de sustos por haber perdido algo. Eso me hizo caer en la cuenta de dos cosas. La primera era que cuando te pasas el día perdiendo cosas, aprendes que la mayoría de la veces vuelves a encontrarlas y dejas de asustarte. Simplemente te dejas llevar. La segunda es que esos pequeños momentos de activación hacían que mis días fueran más emocionantes!! 

Así que, conócete, acepta tus defectos, ríete de ellos y sigue intentando dar lo mejor de ti mismo!

El Arlequín

martes, 10 de enero de 2017

Pensamiento nº 2: saber mirar



Queridos navegantes,

Últimamente he estado escuchando conferencias TED  sobre liderazgo, el trabajo de tus sueños, como ser más feliz, etc. Y he estado reflexionando sobre lo que éstas conferencias tienen en común y como podemos aplicarlo, el común de los mortales, a nuestro día a día. Básicamente se resume en cinco puntos:

- No te conformes y busca aquello en lo que destacas. Si no lo consigues a la primera, no te desanimes, la constancia es la clave del éxito.
- No te preocupes si no te gusta solo un área pues algunos somos polivalentes y poseemos varios centros de interés que varían con el tiempo.
- Las personas somos el motor del éxito. Rodéate de gente animosa, que le guste ayudar a los demás, y cuídala.
- Ser bueno es un 10% conocimientos, 10% habilidades y un 80% de actitud.
- Dedica tu tiempo a aquello que te gusta. No pierdas el tiempo con trabajos que te hacen infeliz y si te pones un reto, priorízalo.

La verdad que todos estos consejos por separado tienen mucho sentido, y algunos de ellos al juntarlos pueden parecer coherentes, aunque cuanto más escucho estas conferencias más pienso en que la felicidad es diferente para cada persona.

En mi opinión, la felicidad va más unida a observar los pequeños detalles, a preguntarse cada día "¿cuál ha sido mi momento favorito del día?" sin intentar que la respuesta sea demasiado ambiciosa. No siempre podemos contestar con un "el momento en el que gané un premio" o "cuando mi jefe me ha dicho lo mucho que valgo y me ha subido el sueldo". La felicidad se encuentra en ponerse las gafas de la humildad y ser capaz de sonreír con aquello que normalmente damos por hecho. A veces la alegría se encuentra al darse cuenta de que un niño que tiene un retraso en su desarrollo se lleva solito la cuchara a la boca por primera vez y tu estás ahí para verlo. A veces se esconde al darte cuenta de que otro pequeño se pone de pie con entusiasmo cuando hace un par de semanas tardaba media hora en subir diez escalones a gatas. O simplemente, en poder ser testigo de cómo una educadora da palmas para hacer reír a sus niños. Porque la felicidad no está siempre en hacer, sino es saber ver.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Pensamiento nº 1: los cinco sentidos


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Queridos navegantes,

El tiempo pasa, y los tiempos cambian. La crisis no ha terminado, por mucho que algunos se empeñen en decirlo. No es que haya dejado de sonreir, es más bien, que ultimamente estoy más reflexiva. Aquí os dejo el primero de mis pensamientos.

Tecnicamente existen cinco sentidos. O al menos así ha sido durante años y años para el ser humano. Sin embargo, en nuestra vida tecnológica existen seis, o mejor dicho, uno. El pensamiento.

Pensar. Pensar. Pensar. Nuestro único propósito desde que nos levantamos hasta que nos acostamos es pensar. Pensamos que hacemos cosas, pero no las vemos, no las tocamos, no las olemos, no las gustamos y en la mayoría de las ocasiones, no las oímos. Palabras, pensamientos y más pensamientos inundan nuestro día a día asfixiándonos en un mundo inmaterial. Las palabras nos confunden y nos llevan a malentendidos, y pensamos. Pensamos que podríamos haber hecho diferente, pero nunca hacemos nada, solo pensamos.

Los niños no dibujan, no crean, no construyen. Los niños suman, leen, aprenden programación: piensan. No sé si piensan algo profundo o superficial, pero piensan. No tocan ni miran, no hacen, solo piensan y pulsan pantallas y teclas.

Los adultos redactan informes y hacen presentaciones. Escriben miles de palabras frente al teclado, pero ningun relato, ninguna historia, solo frases cortas acompañadas de caritas amarillas. Su día a día es monótono, van, vienen, escriben, miran la pantalla, vuelven y a dormir. Su cerebro no para, su mente no para, sus manos teclean y sus ojos se cansan. El cuello les duele, porque miran de frente pero no a su alrededor. La espalda les duele, porque llegan muy lejos pero no caminan dos pasos. La cabeza les duele, porque piensan y hablan pero no sienten.

Y yo pienso, y miro. Me paro a mirar por la calle a la gente pasar con sus smarphones. Me miro a mi misma caminando por la calle esquivando farolas. Abro los ojos y miro, pero no acabo de ver. Abro las orejas y oigo, pero no escucho. No escucho pájaros, ni árboles, ni rios. Solo coches y ruido. Ya no puedo escuchar, ya no sé escuchar. Solo oigo palabras y vidas que se mezclan sin hacerme sentir. Porque ya no escucho ni veo, solo pienso y hablo sin pararme a sentir.

Entonces me esfuerzo por saborear algo, un beso. Pero los besos del móvil no tienen sabor, son solo imágenes y recuerdos. La comida de verdad a penas pasa por mi boca. El olor de la ciudad me envuelve y no hay flores en mi terraza. Solo huelo humo. Solo veo pantallas. Solo escucho palabras.

Y entonces, en ese momento, decido caminar y recuperar mis sentidos. Salgo de casa andando con mis pies, mirando con mis ojos y escuchando con mis oidos. Y veo la magia de la gente: la niña que juega con la arena, los chicos en silla de ruedas en la puerta de un restaurante, las abuelas tomando el café del sábado con las amigas. Todos han dejado de pensar por un rato, y sienten.

Me tomo un helado y lo saboreo. Y aunque hace frio, no me importa porque puedo disfrutarlo, puedo sentirlo. El olor a ciudad me llega, y por primera vez dejo que me envuelva.  Y escucho la risa del bebé, y sonrio. Porque puedo ver, gustar, oler y escuchar.

Y sin embargo, mi descubrimiento más especial llega cuando soy consciente de mis manos. Las paso por las hojas de un seto, por encima de un banco, por el tronco de un árbol. Con mis manos dejo de pensar y empiezo a sentir. Y recuerdo todo lo que he sentido en estos últimos meses con mis manos.
 En esemomento, me da igual que piensen que estoy loca, no pienso, no hablo, no invento, solo... siento.


domingo, 25 de enero de 2015

Razón 22: cosas raras que me enseñaron las monjas


Buenas nuevas navegantes!

Siguiendo el consejo de mi amiga Belén, fan de este blog desde sus inicios, me siento a escribir una nueva entrada, esta vez sobre las cosas raras que me enseñaron las monjas.

Ultimamente me paseo bastante por algunos coles y me vienne a la cabeza aquellas cosas que me parecían normales cuando era pequeña pero que ahora, tras el paso por la universidad, me parecen lo menos inquietantes y que, al menos a mi, me sacan una sonrisa.


La primera de ellas es el amor a la comida de catring típica de colegio... con su arroz con tomate espachurrado y hecho pelota indescriptible, el puré con sabor a cigarro (es curioso la cantidad de gente que he conocido que asegura que en su colegio el puré también sabía a cigarro), la tortilla francesa tipo esponja que al espachurrarla salía aguilla, y la carne finurria en salsa (siempre me he preguntado cómo podía ser tan fina... quizás con la crisis contrataban a un estudiante de cirugía para que la cortara.. qué se yo!). Claro que lo mejor era la fruta espachurrá que nunca sabías si lo que comías era pera, manzana o plátano! 

Otra cosa curiosa que aprendí en las monjas era que "lo más importante era ser como una hormiguita". Recuerdo a aquella profesora contándonos como estos insectos a pesar de ser diminutos siempre llegaban a donde querían. Porque en esta vida "vale más el esfuerzo que la inteligencia". Este mandamiento iba seguido de la vida de Don Bosco (película incluida) junto a su frase más popular de "no con golpes sino con amor". La frase es preciosa, y yo mira que intentaba que el niño que me pegaba patadas cuando le regateaba jugando al fútbol lo entendiera... pero nada, el venga a pegarme patadas! 

La verdad que las enseñanzas de las monjas las llevo grabadas a fuego. Y junto a ellas, la obsesión por el orden que me inculcaron. Lo noto cuando me compro un libro... no veas que aún sigo forrandolos todos sin excepción!! es ver un libro sin forrar y escuchar a la monja "no olvidéis forrar los libros" y un algo me viene por dentro y no paro hasta que el libro está bien forradito. Esto es un poco patológico pues soy inapaz de prestar un libro y no pensar "dios mio.. como se arrugen las puntas..o ¿y si lo abre demasiado?". Entre eso y que me paso el día poniendole el nombre a todo lo que cae en mis manos... porque un libro tiene que tener siempre el nombre de su dueño (de hecho me he comprado un sello con mi nombre para ponerlo en mis libros forraditos).

Seguro que si me pongo a pensar hay muchas más cosas raras que me enseñaron las monjas de mi cole (como a hacer pipi sin papel porque nunca había o que para cantar agudo había que llevar el aire a la cabeza) pero la verdad que estoy muy orgullosa de mi escuela y de todo lo que aprendí ahi  (sobre todo la limpieza y el orden escribiendo que en su momento me llevaba a repetir una hoja entera para no hacer un tachón... por suerte ya no lo hago... viva el ordenador!) y no lo cambiaría por nada.

Feliz semana!

El arlequín


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Razón nº 21: el pelo largo 1

Queridos navegantes,

Ya es Septiembre y sigue haciendo calor. Mucho calor. Tanto calor que en ocasiones me he planteado ir en mitad de la noche al Mercadona y pasearme por la zona de congelados. Creo que ahora sé por qué no abre las 24 horas... de hacerlo, la gente se pasaría el mes de Agosto durmiendo furtivamente en saco junto a los helados y la merluza.

Odio el calor tanto como odio que la gente me diga que no puedo hacer algo. Será por eso que me decían las monjas de "querer es poder". Aunque por más que quiero que me toque la lotería no sé por qué demonios no sucede! Si yo quiero jooo!! Es verdad que no he comprado ningún boleto pero oye, que yo querer quiero y con mucho empeño! 



Mi madre dice que siempre consigo lo que quiero. Bueno, lo dijo aquella vez que tras mil años por fin conseguí que me regalaran la Play 2. Lo único es que claro, para cuando me la regalaron ya no la quería tanto y ahí está, cubierta de polvo, esperando a que alguien se anime a jugar con ella. En cualquier caso, casi siempre consigo lo que me propongo, y hace un par de años me propuse la genial idea de dejarme el pelo largo. Y diréis... Wow! qué super propuesta más apuesta! Como si fuera tan dificil! Y encima gratis!

Pues si, en mi caso es bastante difícil porque tiene un poquito de historia familiar... de esas turbias y oscuras que hay en todas las familias (si, en la tuya tambien.. y sino pregunta muajaja) El caso es que mi madre tiene tres hermanas y dos hermanos y por tradición, como su pelo era muy bonito, siempre lo llevaba muy largo. Hasta el punto de que un verano fueron todos a cortárselo muy cortito para el calor (guiño, guiño), pero la peluquera se negó a cortárselo a mi madre argumentando que era un crimen cortar semejante melena (gracias peluquera ¬¬). Este hecho traumatizó tanto a mi madre que decidió que su hija pequeña (es decir, yo) siempre llevaría el pelo corto. A mi me encantaba ir a la pelu de pequeña y sentir el viento en mi cuello a lo verano azul... pero seamos realistas, a los 20 años, el pelo seta no le queda bien a nadie!! (A nadie mamá a nadie!! que en mi graduación de bachillerato parecía un chupachups de cocacola!!)

Y así fue como con esa edad, más o menos, me propuse dejarme el pelo largo. Pero como todo, cada vez que me crecía un poco tenia a mi madre con su "ya es verano, ¿por qué no te cortas el pelo? ¡con lo mono que te queda cortito! Además corto da menos calor". Y antes o después acababa cortándomelo. Y vuelta a empezar... Y así hasta este año.

Por fin, después de cuatro años puedo decir que tengo el pelo largo wiiiiiiiii y gracias a mi maravillosa melena me he asado cual pollo todo el verano wiiiii asi que, si mamá, tenías razón... el pelo largo da mucho calor!! Pero... por mucho que cada día me digas que por qué no me lo corto... no lo haré! 
Eso si, siguiendo la tradición, mis hijas tendrán una super melena a lo Rapuncell. Ya me encargaré yo de llevarlas al mercadona cuando en las noches de Agosto les entre calor.

Otro día seguimos hablando de cabellos! No os perdáis la historia con mi flequillo juas juas

Un abrazo,

El Arlequín

viernes, 8 de agosto de 2014

Razon n○ 20: la siesta



Queridos navegantes,

Larga ha sido mi ausencia y grande mi añoranza por escribir en este blog. Sin embargo,  dejemos las lagrimas y los reencuentros para otro día que hoy tengo algo más importante que contaros y me dueke la cabeza por una razón que pronto sabréis.

Pues si. He vuelto. Y aunque muchas han sido mis alegrias en este tiempo, ha sido precisamente ahora que me he dado cuenta de que o le ponía un toque de humor a mi vida o iba a acabar como una viejaamargadaespiavecinos.

Os cuento. A mi, como a cualquier mujer española que se precie, me encanta la siesta.  A mis vecinos de la playa también les gusta... solo que sus amados hijos no les dejan dormirla y ellos en venganza ¿que hacen? Les azotan! Les dejan si  cenar! Les obligan a ver Dora la exploradora para que vayan interiorizando su futuro como emigrantes españoles! Noooooo!! Nada de eso!! Lo que hacen los padres ¡benditos! es soltarles a jugar al jardín! Que dices tu "bueno, si las pobres criaturas con sus muñecas y cochecitos no molestan a nadie!" 

Aiiiii incrédulos! Que no sabeis ná de ná! Que las muñecas han pasado de moda! Que lo que se llevan ahora son los coches a motor con el típico sonido desgarrador!! Que tu estás durmiendo y dices "socorroo!!!" Que eso hace más ruido que una apisonadora en un barrio de Madrid!! Nada nada de muñecas.. los niños ahora tienen bicis! Y vosotros diréis con razón "pero si las bicis no hacen ruido..." Nooooo!!! las bicis nooo!! Pero las bocinas que los ilusos padres compran a sus criaturas de cinco años si!! Que dices tu.. ¿y para que le compras una bocina a una niña que lleva ruedines? ¿por si alcanza los 10 km/h y atropella a una tortuga reumática que por ahí pasaba?

Pues si queridos navegantes... entre niños, bocinas, cochesodiososconruidoquelamadrequelesparioaquienesloinventaron, y abuelas pedorras que no paran de gritar cuando ves que estás durmiendo cuál Jesús entre sus pajas.. así, en esta época del año que da para pensar, me planteo yo mi futuro.. y digo.. ¿de verdad quiero tener hijos? ¿de verdad quiero yo privarme de mis amadas siestas en verano para a las 5 de la tarde sacar a mis hijos al jardín a molestar a los vecinos? y poco a poco, la respuesta viene a mi mente: venganza! Pienso tener 5 hijos! Y en mi casa habrá una norma muy firme escrita a fuego e inquebrantable... TODO NIÑO PUEDE GRITAR Y MOLESTAR A LA HORA DE LA SIESTA EN VERANO! Porque si yo me he tragado a toda la panda esta gritando y montando cochesruidosos  a los míos los aguantarán tambien muajajaja y como vea a la vieja gritona quejarse invito a lo vecinos!!

Por cierto.. que nunca me ha gustado el heavy metal pero me parece que esta noche hago la técnica de mi hermana y me salgo con los altavoces a bailar al jardin jajaja

No ahora en serio.. quiero agradecer a mis vecinos de la playa que si no fuera por sus criaturas, y dado mi amor por el sofá, no sería capaz de despertarme de la siesta. Y la verdad que gracias a ellos me he reido escribiendo estas lineas.

Feliz mes de Angosto!

Marta

domingo, 23 de febrero de 2014

Razón nº19: los monos

Queridos navegantes,

Aqui llega el Arlequín como cada domingo con una nueva entrada. Esta vez breve para compensar la biblia de la semana pasada. Estaba pensando en monos (si, de los del zoo) y en la educación (asociación libre, ya sabéis...) y he llegado a la conclusión de que a veces, por mucho que nos esforcemos por cambiar a los alumnos para que entren en el sistema, simplemente, hay personas que por sus cualidades no pueden integrarse. Y eso no es malo, al contrario, cuando una persona no entra en el sistema, quizás lo que haya que cambiar es el sistema y no a la persona.


Lo dejo caer... a ver si algún político me escucha y entiende la similitud entre los niños y los monos de este pequeño corto. 



http://www.youtube.com/watch?v=N5Rt58KHi1Y

La verdad es que yo me he reído bastante y, fuera de la parodia final, me ha servido para entender el mensaje: hay veces que por más que nos esforcemos, algunas cosas, no cambian.

Feliz semana a todos!

El Arlequín