lunes, 25 de noviembre de 2013

Razón nº 12: los médicos

Queridos navegantes,

¡Ya estoy de nuevo por aquí! 
Seguro que me echabais de menos ¿verdad? 
Entre las prisas de la rutina encuentro un momento para escribir sobre la razón de hoy: los médicos. Tengo que decir que ya llevaba tiempo pensando en escribir sobre este tema pero hoy en clase una profesora ha terminado de inspirarme así que he decidido escribirlo antes de que se me olvide (si, lo sé, Dory es mi hermana gemela...). Antes de nada me gustaría decir que no tengo ningún ánimo de ofender a los doctores que hacen bien su trabajo. Allá vamos.


Pongámonos en la situación de que un día nos despertamos y nos duele el páncreas o la mácula (super común el ejemplo, a quién no le pasa??) y entonces como no es algo que se pueda solucionar con el dichoso propóleo o las pastillas de herbolario de tu padre decides hacer acopio de valor, coger el teléfono y pedir cita para el médico de cabecera. Después de pulsar siete veces el número 1 y tres asteriscos, almuadilla y bailar la jota con la musiquita de espera, te dan la cita para el día siguiente a las 16.57. La única hora que quedaba libre. Eso de y 57 es un augurio bastante malo porque ya sabes que seguro han citado a alguien a y 55 y a otra persona a en punto. Pero en fin, qué le vamos a hacer, te vas a saltar clase por el dolor de páncreas y al menos tienes que ir a pedir el justificante.


Después de un día entero esperando, ya casi no te duele el páncreas y la mácula tiene mucha mejor pinta, es más, hace rato que dejaste de ver borroso, o quizás sea que te ha dejado de molestar... Por fin llegan las 16.15, hora de salir de casa para ir al médico. Tu madre te ha puesto la típica nota de "no te dejes la tarjeta de la SS que sino no te atienden!!" (qué haría sin mi mamaita??) Así que agarras la tarjetita y te vas corriendo al médico no sea que pasen lista, te nombren y pierdas el turno. Por el camino vas pensando en que de paso le vas a decir que hace un mes que te duele la rodilla, que los lunares los ves un poco más grandes y últimamente no duermes muy bien.

Por fin llegas a la consulta, encuentras tu sala (para variar han cambiado el médico y no viene el nombre del doctor al que buscas) y te sientas entre mujeres de edad avanzada, que no paran de suspirar y de poner cara de llevar ahí veinte horas mientras se cuentan lo que les ha pasado esa mañana en el mercado. Por suerte a los veinte minutos, justo cuando te estabas quedando sopa con el ambiente cargado y el olor a medicamentos (verdad que es entrar en un ambulatorio y te da sueño??? no le echarán valeriana al ambientador?? jajaja) sale tu médico y nombra a siete personas. Bien, eres la sexta, ya falta menos para entrar!!!

El tiempo pasa lento como solo ocurre cuando esperas en la consulta del médico. Te lees todos los carteles que llevas leyendo cinco años porque no los cambian y te re-informas sobre la vacuna de la gripe (qué curioso que cuando dejé de ponérmela no volví a cogerla??), el VPH y la vacunación de los bebés y por fin sale la señora entrada en carnes que lleva media hora contándole su vida al doctor y sale con un papelito en la mano. A veces me pregunto si a los otros pacientes el doctor les da masajes o clases de ortografía porque no me explico cómo puede tardar tanto este hombre en escribir una receta.

Y claro, la ley de Murphy. Cuando un doctor tarda mucho con una paciente al siguiente le despacha más rápido que un chino contando granos de arroz. Así que tanto esperar para que basicamente pase esto:

D: Hola señorita...... ¿qué le ocurre? (mirando al pc)
Y: Me duele mucho aquí, donde está el páncreas.
D: ummm, veo que tiene alergia al polem, le voy a recetar ibuprofeno. 
(Así, sin tocarte ni nada...) 
D: ¿algo más? ¿no? vale, aquí tiene la receta. Buenas tardes.
(vamos, que le falta darte una patada para echarte!)


Y tu con las prisas has olvidado decirle lo de la mácula, la rodilla, los lunares y que no pegas ojo por las noches. ah! y el dichoso justificante! Pero vamos, cualquiera pide otra cita... si no te mueres es que no era grave!

Queridos navegantes, espero que os hayáis reído. He intentado no extenderme mucho, no os preocupéis que otro día hablo de mi aventura en urgencias jajaja Aquí os dejo un par de chistes sobre médicos que he encontrado!



- Doctor, ¿cómo fue el parto ?

- Salió todo bien , pero al nene le tuvimos que poner oxígeno.

- ¿Pero usted está loco? ¡Yo quería ponerle Ernesto!




- Doctor, doctor, ¿qué puedo hacer para que me hijo no se orine en la cama?
- Que duerma en el baño. 




- Doctor, ¿cuánto tiempo me queda de vida?
- ... 5, ... 4, ... 3, ... 2, .




Un abrazo,

El arlequín

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