Ir al contenido principal

Razón 22: cosas raras que me enseñaron las monjas


Buenas nuevas navegantes!

Siguiendo el consejo de mi amiga Belén, fan de este blog desde sus inicios, me siento a escribir una nueva entrada, esta vez sobre las cosas raras que me enseñaron las monjas.

Ultimamente me paseo bastante por algunos coles y me vienne a la cabeza aquellas cosas que me parecían normales cuando era pequeña pero que ahora, tras el paso por la universidad, me parecen lo menos inquietantes y que, al menos a mi, me sacan una sonrisa.


La primera de ellas es el amor a la comida de catring típica de colegio... con su arroz con tomate espachurrado y hecho pelota indescriptible, el puré con sabor a cigarro (es curioso la cantidad de gente que he conocido que asegura que en su colegio el puré también sabía a cigarro), la tortilla francesa tipo esponja que al espachurrarla salía aguilla, y la carne finurria en salsa (siempre me he preguntado cómo podía ser tan fina... quizás con la crisis contrataban a un estudiante de cirugía para que la cortara.. qué se yo!). Claro que lo mejor era la fruta espachurrá que nunca sabías si lo que comías era pera, manzana o plátano! 

Otra cosa curiosa que aprendí en las monjas era que "lo más importante era ser como una hormiguita". Recuerdo a aquella profesora contándonos como estos insectos a pesar de ser diminutos siempre llegaban a donde querían. Porque en esta vida "vale más el esfuerzo que la inteligencia". Este mandamiento iba seguido de la vida de Don Bosco (película incluida) junto a su frase más popular de "no con golpes sino con amor". La frase es preciosa, y yo mira que intentaba que el niño que me pegaba patadas cuando le regateaba jugando al fútbol lo entendiera... pero nada, el venga a pegarme patadas! 

La verdad que las enseñanzas de las monjas las llevo grabadas a fuego. Y junto a ellas, la obsesión por el orden que me inculcaron. Lo noto cuando me compro un libro... no veas que aún sigo forrandolos todos sin excepción!! es ver un libro sin forrar y escuchar a la monja "no olvidéis forrar los libros" y un algo me viene por dentro y no paro hasta que el libro está bien forradito. Esto es un poco patológico pues soy inapaz de prestar un libro y no pensar "dios mio.. como se arrugen las puntas..o ¿y si lo abre demasiado?". Entre eso y que me paso el día poniendole el nombre a todo lo que cae en mis manos... porque un libro tiene que tener siempre el nombre de su dueño (de hecho me he comprado un sello con mi nombre para ponerlo en mis libros forraditos).

Seguro que si me pongo a pensar hay muchas más cosas raras que me enseñaron las monjas de mi cole (como a hacer pipi sin papel porque nunca había o que para cantar agudo había que llevar el aire a la cabeza) pero la verdad que estoy muy orgullosa de mi escuela y de todo lo que aprendí ahi  (sobre todo la limpieza y el orden escribiendo que en su momento me llevaba a repetir una hoja entera para no hacer un tachón... por suerte ya no lo hago... viva el ordenador!) y no lo cambiaría por nada.

Feliz semana!

El arlequín


Comentarios

Entradas populares de este blog

Razón nº 8: los exámenes

Queridos navegantes:

Como siempre empiezo disculpándome por haber tardado tanto en subir una entrada y bla bla bla como si alguien estuviera esperando a que eso pasara jajaja En fin, hagamos como que alguien me lee y continuemos...

La razón para sonreír de hoy es una de mis míticas razones: los exámenes. A ver, no es que yo esté loca (que también) y vea que se acerca la fecha de los exámenes finales y me ponga a dar saltos de alegría cual niño al ver un caramelo...
La verdadera razón por la que los exámenes me hacen reír es porque siempre que estoy en periodo de exámenes me da por hacer locuras varias y sorprendentemente mi creatividad parece expandirse cual polen en Mayo (ejem, señor polen, es una indirecta...). Pero ¿de qué tipo de locuras hablo? (ahora que no me lee nadie aprovecho para contarlo jajaja)

A ver a ver... En segundo de bachillerato, probablemente la etapa de estrés más grande de mi vida (sin contar estos dos últimos meses) se me fue un poco la pinza y se me ocurrió la…

Razón nº 12: los médicos

Queridos navegantes,
¡Ya estoy de nuevo por aquí!  Seguro que me echabais de menos ¿verdad?  Entre las prisas de la rutina encuentro un momento para escribir sobre la razón de hoy: los médicos. Tengo que decir que ya llevaba tiempo pensando en escribir sobre este tema pero hoy en clase una profesora ha terminado de inspirarme así que he decidido escribirlo antes de que se me olvide (si, lo sé, Dory es mi hermana gemela...). Antes de nada me gustaría decir que no tengo ningún ánimo de ofender a los doctores que hacen bien su trabajo. Allá vamos.


Pongámonos en la situación de que un día nos despertamos y nos duele el páncreas o la mácula (super común el ejemplo, a quién no le pasa??) y entonces como no es algo que se pueda solucionar con el dichoso propóleo o las pastillas de herbolario de tu padre decides hacer acopio de valor, coger el teléfono y pedir cita para el médico de cabecera. Después de pulsar siete veces el número 1 y tres asteriscos, almuadilla y bailar la jota con la musiquita…

Razón nº 1: porque reír merece la pena

Cara seta Queridos navegantes,
La vida es dura. No hay más que salir a la calle.. Los niños llorando porque su mamá no les ha comprado un helado, las mujeres quejándose porque un "negro de mierda" (sin ofender) les pide dinero, el vecino de enfrente que quiere hacer huelga y no le dejan, y el abuelo de la esquina jugando al Mus con garbanzos porque está ahorrando para irse a Benidorn en verano. Repito, la vida es dura. No hay más que encender la tele para ser bombardeado por todas las catástrofes que ocurren diariamente en el mundo. España va mal queridos navegantes.. estamos en crisis!! (por si alguien no se ha enterado..) 

Los bancos nos timan y luego les damos dinero, el paro juvenil ha creado la "generación perdida", los indignados se van de Sol... La vida es dura y no hay razones para reír. Que tragedia! Sálvese quien pueda! Y no se olviden de llevarse a unos cuantos por el camino! No hay razones para reír. Si. Como lo leéis, la g…