martes, 10 de enero de 2017

Pensamiento nº 2: saber mirar



Queridos navegantes,

Últimamente he estado escuchando conferencias TED  sobre liderazgo, el trabajo de tus sueños, como ser más feliz, etc. Y he estado reflexionando sobre lo que éstas conferencias tienen en común y como podemos aplicarlo, el común de los mortales, a nuestro día a día. Básicamente se resume en cinco puntos:

- No te conformes y busca aquello en lo que destacas. Si no lo consigues a la primera, no te desanimes, la constancia es la clave del éxito.
- No te preocupes si no te gusta solo un área pues algunos somos polivalentes y poseemos varios centros de interés que varían con el tiempo.
- Las personas somos el motor del éxito. Rodéate de gente animosa, que le guste ayudar a los demás, y cuídala.
- Ser bueno es un 10% conocimientos, 10% habilidades y un 80% de actitud.
- Dedica tu tiempo a aquello que te gusta. No pierdas el tiempo con trabajos que te hacen infeliz y si te pones un reto, priorízalo.

La verdad que todos estos consejos por separado tienen mucho sentido, y algunos de ellos al juntarlos pueden parecer coherentes, aunque cuanto más escucho estas conferencias más pienso en que la felicidad es diferente para cada persona.

En mi opinión, la felicidad va más unida a observar los pequeños detalles, a preguntarse cada día "¿cuál ha sido mi momento favorito del día?" sin intentar que la respuesta sea demasiado ambiciosa. No siempre podemos contestar con un "el momento en el que gané un premio" o "cuando mi jefe me ha dicho lo mucho que valgo y me ha subido el sueldo". La felicidad se encuentra en ponerse las gafas de la humildad y ser capaz de sonreír con aquello que normalmente damos por hecho. A veces la alegría se encuentra al darse cuenta de que un niño que tiene un retraso en su desarrollo se lleva solito la cuchara a la boca por primera vez y tu estás ahí para verlo. A veces se esconde al darte cuenta de que otro pequeño se pone de pie con entusiasmo cuando hace un par de semanas tardaba media hora en subir diez escalones a gatas. O simplemente, en poder ser testigo de cómo una educadora da palmas para hacer reír a sus niños. Porque la felicidad no está siempre en hacer, sino es saber ver.

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