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Pensamiento nº3: el humor

Queridos navegantes,

Hoy venía dispuesta a echaros un discurso sobre mi querida Teoría de la Desconexión moral de Bandura, y cómo algunas personas van por el mundo pensando que no se puede confiar en los demás. Sin embargo, hoy he tenido un buen día y me apetece reflexionar sobre una idea diferente: El humor.


El humor es la esencia de la felicidad, y por desgracia parece que lo hemos olvidado. Hace poco una persona me ayudó a darme cuenta de que últimamente me tomaba la vida demasiado en serio. Quiero pensar que quizás haber estado dos años centrada en escuchar los problemas de los demás, me hizo aparcar mi sentido del humor. Entonces recordé a otro amigo que me dijo que cuando tenemos un problema y nos reímos, solemos verlo de otra manera. Evidentemente no consiste en que alguien nos cuente una preocupación y nosotros soltemos una carcajada, pues esto sería insensible y nos ganaría un par de enemistades. Se trata más bien de reírnos de nosotros mismos y de nuestros defectos.

Por ejemplo, ayer tuve uno de esos días un poco olvidadizos de los míos... Me dejé las llaves de la moto puestas (otra vez) y perdí el teléfono. Afortunadamente logré recuperarlo pues, como siempre, cuando digo perdí, me refiero a que había olvidado dónde lo había puesto. Finalmente lo había dejado en el despacho. El caso es que, al volver en busca del aparatito, puse patas arriba el despacho y por el camino encontré la bufanda que había perdido el lunes. Entonces me acoré de Luna (la rubia rara de Harry Potter) y de su filosofía de que las cosas importantes siempre vuelven a nosotros. Y si no vuelven, es que no eran importantes. Y si lo eran, desde luego no eran imprescindibles. 

Una vez me preguntaron cómo podía vivir perdiendo cosas todos los días, en un continuo vaivén de sustos por haber perdido algo. Eso me hizo caer en la cuenta de dos cosas. La primera era que cuando te pasas el día perdiendo cosas, aprendes que la mayoría de la veces vuelves a encontrarlas y dejas de asustarte. Simplemente te dejas llevar. La segunda es que esos pequeños momentos de activación hacían que mis días fueran más emocionantes!! 

Así que, conócete, acepta tus defectos, ríete de ellos y sigue intentando dar lo mejor de ti mismo!

El Arlequín

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